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Los géneros, ya sean literarios o periodísticos, son respuestas culturales a demandas sociales surgidas en un contexto histórico determinado.Su aparición, por tanto, no es gratuita: los géneros nacen siempre de la necesidad de satisfacer una función social.En este sentido, el nacimiento, desarrollo y eventual muerte de los géneros no sería más que un refl ejo de la propia evolución de la sociedad (Gomis, 1989: 103-108).Más aún.Hay quienes llegan a afi rmar que toda nueva actividad social conlleva indefectiblemente el nacimiento de unos géneros específi cos (Sánchez y López Pan, 1998: 17).Según esta premisa, la aparición en los últimos años de nuevos géneros periodísticos en el ciberespacio evidenciaría el alumbramiento de una nueva actividad social: una disciplina autónoma de la comunicación pública que ya se ha dado en llamar ciberperiodismo (Díaz Noci y Salaverría, 2003: 16-17).Los géneros periodísticos, por tanto, pueden emplearse como indicadores del nivel de evolución que ha experimentado el ciberperiodismo.La hipótesis podría ser más o menos ésta: si los géneros ciberperiodísticos guardaran gran similitud con sus precedentes, cabría concluir que el ciberperiodismo apenas está dando sus primeros pasos; por el contrario, si su peculiaridad fuera elevada, nos encontraríamos ante la evidencia de que el ciberperiodismo ha alcanzado ya un alto grado de madurez.De ahí que, en el marco de este libro, resulte tan adecuado y relevante estudiar los géneros para calibrar el impacto de internet en los medios de comunicación.Pero, ¿qué son los géneros periodísticos?Siguiendo a Edo, podemos defi nirlos como "modelos concretos de creación lingüística que permiten presentar de forma adecuada y comprensible la información, la interpretación y la opinión, en cualquiera de las distintas varie-© by Comunicación Social Ediciones y Publicaciones dades de medios de comunicación de masas, tanto escritos como audiovisuales o, en estos momentos, digitales" (Edo, 2003: 56-57).Como tales modelos de creación lingüística, constituyen una herramienta esencial para el periodista.Cuando un redactor se enfrenta a la tarea de estructurar narrativamente la información, de convertir los acontecimientos en relato, precisa de unas convenciones redaccionales que le ayuden a resolver esa labor con efi cacia y rapidez.La existencia de unos modelos de enunciación compartidos supone una ayuda insustituible para afrontar con garantías esa tarea que, no lo olvidemos, se realiza contra el reloj.Pero no acaba ahí el papel de los géneros.Debemos recordar también que cumplen una segunda función esencial, en este caso para el lector: ejercen como modelos de interpretación o, si se prefi ere, como horizontes de expectativas.Las características específi cas de cada género hacen que el lector adopte una posición intelectual determinada ante el texto.Así, no leerá de igual modo un libro de poesía, un vademécum farmacológico o un periódico.Más aún, dentro del periódico, tendrá distintas expectativas ante la lectura de una noticia, un editorial o una columna personal.Esta distinta predisposición, necesaria para la correcta interpretación de cada uno de los textos, se produce gracias a la existencia de los géneros.Así pues, parece incuestionable la vigencia -y necesidad-de los géneros también en los cibermedios, por más que algunas clasifi caciones tradicionales de géneros periodísticos puedan ser cuestionadas.En España existe una amplia literatura académica en torno a esta materia, entre la que podemos destacar las aportaciones de Martínez Albertos (1983), Bernal y Chillón (1985), Borrat (1989), Casasús y Núñez Ladevéze (1991), Vilarnovo y Sánchez (1992), y Sánchez y López Pan (1998).No pretendemos ahondar en ese debate pero sí nos interesa subrayar que esas aportaciones, anteriores en su mayoría a la popularización de internet como plataforma para el periodismo, han tratado de hallar fundamentos teóricos sólidos para las tipologías de géneros en un entorno de creciente hibridación en la prensa impresa.Pues bien, este debate teórico, lejos de agotarse, reverdece con el advenimiento del ciberperiodismo.No en vano, la consolidación del periodismo en el ciberespacio no ha hecho sino ahondar en ese proceso de hibridación de géneros.Las novedosas características multimedia, interactivas y, sobre todo, hipertextuales de la Red, han res-© by Comunicación Social Ediciones y Publicaciones medida que los cibermedios ahonden en las posibilidades hipertextuales del relato periodístico, se crearán nuevos géneros o, cuando menos, éstos serán cada vez más independientes de sus predecesores impresos y audiovisuales.En el desarrollo de los géneros ciberperiodísticos se reproduce, en suma, una evolución análoga a la que autores como Fidler (1997) o Cabrera (2000: 71-74) han descrito con respecto a los cibermedios.Estos autores mencionan diversas etapas de desarrollo en los cibermedios, que van desde la emulación inicial de medios anteriores hasta la plena independización.Por nuestra parte, podríamos hablar de cuatro fases de desarrollo en los géneros ciberperiodísticos:1) Repetición.Este estadio corresponde al nivel más básico, el de la mera reproducción literal en los cibermedios de géneros y formatos textuales tomados de medios precedentes, habitualmente de los impresos.En la actualidad, gran parte de los contenidos de los cibermedios siguen este modelo de repetición, puesto que son una simple transposición del papel a la pantalla.Esto ocurre de ordinario con los cibermedios más modestos, aquellos que apenas disponen de un equipo redaccional propio y se limitan al volcado de contenidos del papel a la Web.Pero entiéndase que para que se dé este estadio de repetición no es preciso que el cibermedio reproduzca contenidos de otro medio impreso o audiovisual; basta con que reproduzca sus géneros.Por lo tanto, puede haber cibermedios -de hecho, abundan-que sin disponer de una edición impresa matriz recurren a este tipo de géneros repetidos (ocurre, por ejemplo, con muchos de los llamados confi denciales y con otros cibermedios que se contentan con ser simples "periódicos impresos en internet").En defi nitiva, se trata de un modelo que se limita a perpetuar formatos textuales procedentes de otros medios anteriores.2) Enriquecimiento.Este segundo nivel se alcanza cuando el género, aun respetando el canon formal de su género correspondiente en el medio impreso o audiovisual, incorpora posibilidades hipertextuales, multimedia y/o interactivas.Es decir, aprovecha las características comunicativas del ciberespacio.Se corresponde con aquellas informaciones
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