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Nuestra Ameica" (1891)Estados Unidos, en cuanto el Otro de America Latina, ha sido objeto de un prolongado escrutinio en la literatura latinoamericana, donde abundan las visiones del "gringo malo" o uglyAmerican como parte de un intento de definir la identidad propia a travs del contraste con la ajena.' La mirada latinoamericana sobre el pais del Norte ha ido de la admiracion entusiasta a la condena furibunda, pasando por la aceptacion resignada cuando no por el sarcasmo.En el primer caso, Estados Unidos ha sido objeto de respeto, como ocurre con Sarmiento o con Montalvo, quien en su ensayo de 1882 "Washington y Bolivar", desarrolla un estrecho paralelo ideol6gico entre los dos proceres y llama a Washington "hermano primogdnito" de Bolivar.En el segundo caso, desde el Roosevelt del elebre poema de Dario hasta los tcnicos de la compaflia bananera en Cien aios de soledad, pasando por el Mr. Danger de Dona Barbara, la naci6n del Norte ha sido vista o bien como un incomodo vecino, o ma.s a menudo como un peligroso adversario.Se han generado asi persistentes imagenes interculturales dentro del imaginario colectivo latinoamericano, a partir de representaciones literarias que se prestan a un estudio de l o que Peter Firchow llama "imagology", o sea el anAl i si s de los estereotipos sobre el Otro en una cultura dada: "Imagology can be broadly defined as the study of national/ethnic/racial/cultural images or stereotypes as they appear in literary contexts [including] literary images of other groups (hetero-images) as well as images of one's own group (auto-images)" (18 1).2 ' El termino ugly American es a menudo autoironico y expresa la conciencia estadounidense de que el pals proyecta una imagen negativa en el seno de otras culturas.Vease por ejemplo The UglyAnglo.An Analysis of White Extremism in Latin-American Relations, de Antonio Vigil, escrito en los aflos 60 para convencer a los norteamericanos de la necesidad de mejorar la imagen de Estados Unidos en el marco de la lucha contra el comunismo en el continente; o El Gringo: The Yankee Image in Latin America, de D.H. Radler, quien advierte que "anti-Yanqui feeling serves as a filter on Latin Americans' perceptions, screening out the good and allowing the bad to come through" (81). 2 Estas imagenes, como es de esperar, no son individuales sino que forman parte de un discurso cultural colectivo: "Imagology deals with the literary 'projections' ofthe group imagination [ ... imagological projections are closely related to the conception of archetypes, being like them chiefly unconscious 588 FERNANDO REATI Y' GILBERTU GUMEZ OCAMPOEstas imagenes se sustentan en una larga tradici6n intelectual que ye a Estados Unidos como una naci6n admirable en muchos sentidos, pero barbara en lo que respecta al mundo del espiritu, el arte y las ideas.En la imaginaci6n de sucesivas generaciones, la espiritualidad hispanoamericana se ha contrapuesto al supuesto materialismo o utilitarismo del vecino del Norte.Jose Enrique Rod6, que en Ariel decia no amar pero si admirar a Estados Unidos, proclaraba las virtudes de ese pais pero a Ia vez criticaba lo que pareciera ser su excesivo pragmatismo en detrimento de lo espiritual: "[los norteamericanos poseen] un sentimiento religioso que, Si no levanta sus velos en alas de un espiritualismo delicado y profundo, sostiene, en parte, entre las asperezas del tumulto utilitario, Ia rienda firme del sentido moral" (En Rama 94, enfasis nuestro).Ruben Dario, ma's critico por momentos, atirmaba que "Calibain reina en la isla de Manhattan, en San Francisco, en Boston, en Washington, en todo el pais" (citado en Orjuela 120).No es de extraiar por tanto que durante la primera mitad del siglo XX se dieran a conocer numerosas novelas, cuentos y poemas de fuerte tono antinortearericano, coincidentes en denunciar la explotacion de los paises al sur del Rio Bravo en terminos de un injusto aprovechamiento economico: "Most [of these texts were] concerned with the penetration ofNorth American companies into Spanish America for oil, mining, or fruit" (Reid 158).3Hoy, en una America Latina relativamente desideologizada y globalizada, mas interesada en muchos casos en integrarse al modelo capitalista norteamericano que en combatirlo, se podria suponer el desprestigio de aquellas visiones negativas del Otro anglosaj6n.Los lazos culturales entre ambas mitades del continente se ban profundizado en decadas recientes.Ya sea por los sucesivos conflictos politicos y sociales, o por las endemicas crisis econ6micas de America Latina, un gran numero de artistas e intelectuales se ha visto obligado a emigrar a Estados Unidos.Asimismo, se ha extendido la practica de invitar a intelectuales y artistas latinoamericanos a visitar Estados Unidos, con el apoyo de agencias gubernamentales y subvenciones de organismos academicos.Todo esto ha posibilitado un fen6meno que, si bien no es nuevo, es ahora mas extendido que nunca: el del escritor latinoamericano que reside en Estados Unidos y estudia o trabaja en ambitos acachimicos por periodos mas o menos prolongados.Esto ha redundado en la escritura de un pequeflo pero significativo nhmero de novelas que usan la experiencia del intelectual latinoamericano en el campus norteamericano como material narrativo.Contra l o que cabria esperar, aquella tradicion literaria que atribuia a Estados Unidos pobreza espiritual y tines exciusivamente utilitarios en sus relaciones con America Latina sobrevive en estos textos, producidos por escritores que han accedido a un conocimiento intimo del pai's vecino.Esta practica que podriamos calificar de neoarielismo, en varias novelas de las dos 6ltimas decadas, indica que las imaigenes interculturales perduran y se resistens a morir como parte de un imaginario compartido, y que los paralelos y contrastes and nonrational" (Firchow 183).Por otra parte, la imagen del Otro esta intimamente asoci ada a la construccibn de la autoimagen colectiva, l o cual podria explicar su perseverancia en todas las literaturas: "only by looking at the other can we really see ourselves" (Firchow 186).
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