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Papeles del CEIC, 2010-2-de monos o primates en los ecosistemas de Asia occidental donde surgieron las religiones 'abrahámicas' -cuya bestia paradigmática es la lerda oveja doméstica, que no sobrevive sin pastor-, habría inducido la idea de una cesura radical entre los humanos y el resto de los animales; en cambio, las religiones de los trópicos, ante la obvia semejanza de comportamiento, creen en dioses monos o asumen la trasmigración de almas entre unos y otros -continuidad espiritual que evidencia un único nivel ontológico-.Además, como la empatía es una cualidad ostensiblemente más común, amplia y profunda entre las mujeres, y por ello largamente menospreciada por los investigadores varones dominantes en biología, se ha tardado en asumirla como realidad -como tema de investigación objetivo-.Ambos sesgos, religioso y sexista, junto con el orgullo chovinista de la especie, explican que la filosofía y la ciencia heredaran ese excepcionalismo auto-complaciente y su resistencia a atribuir estados emocionales próximos a la moralidad a los animales, pese a seguirse dicha continuidad del paradigma darwinista.Nuestra superioridad técnica es inmensa y usamos el lenguaje para argumentar juicios morales pero nuestra conducta se basa en los mismos motivos y necesidades y emplea fórmulas de interacción similares, a veces idénticas, para fines básicos muy afines a los de especies neurológicamente próximas.Todo orden social es igual de natural porque nuestra naturaleza consiste en modular culturalmente nuestra dotación biológica para adaptarnos al medio, natural y social, en que vivimos.La política es nuestro destino, un destino heredado, y compartido por otras especies, como evidenció el primer libro de de Waal, La política de los chimpancés, considerado un hito de la etología y un referente para el naturalismo en sociología.Ahora bien, este libro, que reúne los logros de treinta y cinco años de investigación, muestra que tenemos tendencias competitivas y agresivas pero también aptitudes cooperativas e integradoras.Es improbable que una sociedad que no articule institucionalmente ambos aspectos pueda ser óptima en ningún sentido.Lo ejemplifica, para de Waal, el "déficit de compasión" de la meritocracia estadounidense, cuya alta productividad ignora una infraclase alienada de los procesos económicos, políticos y culturales del país y con estándares de vida tercermundistas, y la clasista y tradicionalista Europa, que goza de mayor calidad de vida al precio de una menor capacidad de iniciativa -y competitividad-económica, científica, artística, etc. Nuestros ancestros vivían aterrados por los grandes depredadores.El gregarismo surgió y devino instintivo porque aportaba seguridad, primera y principal explicación causal de la vida social.Somos de un linaje de primates muy interdependientes (en condiciones normales, los adultos sanos cuidan y protegen a las crías, los viejos, los enfermos, los heridos o los discapacitados).El instinto gregario, propio de una especie social, nos hace destacar en, y gozar de la sincronización corporal (sexo, risa, conversación, música, danza) pero también nos hace seguir a líderes y conformarnos a la mayoría.Randall Collins ha hecho de este rasgo el mecanismo clave del orden social en Cadenas de rituales de interacción.Podemos ser ocasionalmente violentos, pero la guerra no es un instinto humano.Somos, esporádicamente, homicidas temperamentales o estratégicos, pero sólo el
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