No open-access location is known for this record yet.
No open-access location is known for this record yet.
1. Lenguaje, prestigio y poder.Algunos preliminares teóricos El concepto de prestigio, aunque invocado numerosas veces en sociolingüística, ha sido definido, no obstante, en muy raras oportunidades.Moreno Fernández (1998: 189) se refiere a él como «un proceso de con cesión de estima y respeto hacia individuos o grupos que reúnen ciertas características y que lleva a la imitación de las conductas y creencias de esos individuos o grupos».Si bien el prestigio puede estudiarse tanto como actitud cuanto como conducta, los sociólogos han preferido la primera delimitación antes que la segunda, por la que se inclinan, en cambio, los antropólogos.Por contraste, son muchas y variadas las concepciones de poder c\\xe encontramos.En las ciencias sociales, por ejemplo, la noción de poder se señala frecuentemente como consubstancial con la organización social.«La sociedad -apunta Ng, citado por Azurmcndi Ayerbe (2000: 215)-es impensable sin control o poder; por tanto, las relaciones interpersonales, como parte de lo social, serán también relaciones en las que se manifies te el poder».No hace falta decir que los miembros de un colectivo no detentan poder en la misma medida.A algunos de sus integrantes se enco mienda expresamente como función social la tarea de «regular» deter minados aspectos de la vida en común (p.e.legisladores,Jueces, policía); a otros, el «modelamiento» de los individuos (v.g.padres, maestros, clero).De otra parte, existen segmentos sociales que se abrogan subrepticiamente el «derecho» de establecer normas y vigilar su cumplimiento, normas que más que el bien general, apuntalan los intereses propios de tales grupos.Esta influencia se ejerce indirectamente, mediante ideologías y presenta ción de patrones de comportamiento estereotipados; su difusión, por otra parte, se produce a través de los medios de comunicación de masas, de los ORAUA, Vol. 6. 2003, págs.89-117.que normalmente son propietarios o importantes accionistas1.En todos estos procesos el lenguaje desempeña un rol determinante: «Power is often demonstrated through language; it is also actually achieved or 'done' through language» (Thomas y Wareing, 2000: 11). 1 «Language often serves die interests of dominan!social groups, usually because diese are the groups who have the most control over it: politicians and lawyers, owners of intemational media conglomérales, and other influenüal, high-profiles figures.Consequendy, the oppression of diose with less power, and less access to die media and the producüon of written records, can seem 'natural', 'normal' oreven invisible».(Thomas y Wareing, 2000: 12).En este mismo orden de ideas, Van Dijk (1997) se refiere al término poder como control-.Un grupo tiene poder sobre otro grupo si tiene sobre él alguna forma de control.Más específicamente, este control pertenece a las acciones del otro grupo o de sus miembros: controlamos a otros si los hacemos actuar como queremos (Van Dijk.1997: 17, traducción nuestra).Cuando hablamos de prestigio y poder hablamos, pues, de movimientos diferentes: el primero está dirigido hacia el sujeto de la estima, o del pres tigio, mientras que cuando hablamos de poder, pensamos en un movi miento orientado desde el sujeto hacia el otro, sobre el cual el sujeto ejer ce el control.Si bien el poderoso puede tener prestigio (y ello ocurre con bastante frecuencia), también es posible que entre poder y prestigio exis ta disyunción.En el ámbito más estricto de la lingüística las nociones de prestigio y poder cobran valores específicos por su relación con el lenguaje.En esta ciencia, el prestigio no se concibe como una cualidad que se otorga al individuo por sus características, sino a la variedad lingüística que habla.El prestigio ha pasado metonímicamente de la persona a su manera de hablar y entonces, al igual que con la ropa que se pone y la comida que se lleva a la boca, el lenguaje pasa a convertirse en una característica pre ciada del individuo: las maneras de hablar se transforman en objetos de aprecio y de imitación.Ypor su función metalinguística el lenguaje resul ta, al tiempo, signo de prestigio e instrumento de juicio, causa de eva luación social y vehículo principal para la expresión de dicha evaluación.En la modernidad el poder rara vez se ejerce mediante violencia físi ca, que ha sido sustituida por un complejo de normas (explícitas unas, convenidas tácitamente otras muchas), cuya violación supone sanciones sociales diversas.Este «nuevo» dominio se ejerce fundamentalmente a tra vés del lenguaje, porque, como dice Van Dijk (1997: 17), «mucho poder en la sociedad... no es coercitivo sino mental»; así, el lenguaje se hace ins trumento de ese poder, de manera que el decir (mandar, ordenar, argu ORAUA.Vol. 6, 2003.págs.89-117.En Venezuela el poder converge en el centro del país3, sobre lodo en su capital, Caracas, que es la sede de los poderes públicos centrales'1.En esta región se concentran, además, muchos de los medios de producción de riqueza (sobre todo los que implican procesos industriales)5, entidades financieras, instituciones culturales y científicas diversas (algunas de las más prestigiosas universidades entre ellas) y medios de comunicación de difusión nacional (sobre todo prensa y televisión).Esta región constituye, asimismo, el asiento de una alta proporción de la población6, buena parte de la cual ha llegado desde otros puntos de la geografía atraída por la posibilidad de una mayor calidad de vida.3 Además de Caracas, enclavada en el Distrito Capital, esta región está formada por los estados Vargas, Miranda, Aragua y Carabobo.1 Allí está la sede de la Presidencia y la de los Ministerios (poder ejecutivo), la Asamblea Nacional (poder legislativo) y el Tribunal Supremo de Justicia (poder judicial).5 Se estima que sólo en Caracas se genera el 40% clel valor de la producción industrial y el 35% del ingreso nacional, eso sin contar que Valencia, la «ciudad industrial de Venezuela», como se la conoce, está también en la región central.6 Con apenas un 2,36% del territorio nacional, está habitada, según estimaciones para 1995, por el 37,38% de la población total del país (378 h por km2).' Los estados andinos sumaban para 1995, 2.180.900habitantes distribuidos en 29.800 km2, lo cual representa el 10% de la población en el 3,27% del territorio (73h por km2).Las distancias aproximadas desde Caracas a sus capitales son las siguientes: Trujillo (estado Trujillo): 550 km; Mérida (estado Mérida): 600 km: San Cristóbal (estado Táchira): 750 km.Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las carreteras son en ocasiones vías de circulación secundarias que atraviesan, en largos tramos, terrenos accidentados.Hay conexión aérea comercial entre cada capital de estado y Caracas, pero no entre las ciudades andinas.8 Esta misma carretera, en sentido contrario, es una de las principales vías de comunica ción de los Andes venezolanos con el resto del país.91 a actividad cafetalera ha disminuido considerablemente su producción desde la depreciación internacional del café de principios del siglo XX.En las últimas décadas se han añadido como fuen tes de ingresos, sobre lodo en Mérida, la actividad turística y la de servicios en torno a la Universidad ORAUA.Vol. 6, 2003, págs.89-117. Análisis de los resultadosA continuación se hará un breve resumen de los datos anteriores, pro curando establecer algunas conexiones entre los mismos.Como se dijo en la sección de metodología, los encuestados nunca han visto a las hablan tes, de modo que se ha partido del presupuesto de que sus juicios se basan, por una parte, en la audición de unos pocos minutos de grabación, y por otra, en la activación subconsciente de las opiniones formadas que tienen sobre los grupos socioculturales de los que estas mujeres forman parte.Al dar sus respuestas cumplen, se podría decir, un procedimiento metonímico, porque juzgan la personalidad a partir de su manera de hablar; en esa evaluación, con menor o mayor grado de conciencia, afloran opinio nes preconcebidas.Recordemos, una vez más, que se ha intentado neu tralizar en la cinta todo elemento personal que pudiera favorecer adhesión o rechazo, y que este control se ha intentado en la elección de hablantes de igual condición sociocultural, en el uso de un mismo estilo (nivel de for malidad) de habla, en los temas, en la calidad material de las grabacio nes y en la duración de la intervención de cada una.En la Parte I: ¿Cómo son las hablantes?, se procuró conocer la ima gen que los encuestados tienen de las personas representadas por las hablantes de la cinta.En las cuestiones más directamente relacionadas con el raciocinio, la intelectualidad y la educación, esto es, las preguntas 1 y 7, los lugares pri vilegiados en la selección de los encuestados los ocupan las andinas.Coinciden en que la mejor educada es la merideña y en cada ciudad se pien sa que la más adecuada para leer una conferencia científica es la hablan te coterránea.Los segundos lugares de la escogencia también favorecen a las andinas (la de la ciudad del estado vecino en cada caso).En las preguntas relacionadas con simpatía y la desenvoltura social, ítemes 2 y 3, se prefiere tanto en Mérida como en el Táchira a la hablan te de San Cristóbal.Sin llegar a ocupar las posiciones más destacadas, en estas preguntas la hablante de Caracas obtiene una mejor valoración que en las anteriores.En la pregunta más directamente relacionada con la expresión de las emociones en su sentido positivo, a saber, la 5, en la que se interroga sobre la persona elegida para leer un poema de amor, los encuestados se decan tan señaladamente por la hablante merideña.En cambio en la pregunta sobre el aspecto negativo de la afectividad, la número 6, en la que se pide asociar a una hablante con regaño y protesta, las escogidas son las colombianas.En Mérida se señala a la bogotana segui da de la cucuteña y en San Cristóbal la elección sigue la dirección con traria: Cúcuta en el primer lugar seguida de Bogotá.
Loading…
Imported from OpenAlex (CC0) — nothing here is generated.