IntroducciónAunque la educación multilingüe existe desde hace siglos y siglos en el mundo (Lewis, 1976), nuestra entrada al nuevo milenio, con el siglo XXI, ha traído una reemergencia y ampliación de esta alternativa educativa.Con la creciente atención, a nivel global, a la complejidad y a la desigualdad etnolingüística, con la interculturalización de nuestras sociedades, y con la interdependencia económica y política entre los Estados y los pueblos, hay también un creciente reconocimiento de que la educación bilingüe/ multilingüe -intra/intercultural-ofrece las mejores posibilidades para preparar a nuestros niños, jóvenes y adultos a ser capaces y estar dispuestos a construir sociedades más democráticas, sin exclusión y sin racismo.¿Qué exactamente es la educación multilingüe?No existe una sola forma ni un solo modelo de la educación multilingüe, pero lo que sí la caracteriza en sus formas auténticas son los siguientes rasgos:1)Es multilingüe en el sentido de que utiliza y valora más de una lengua en los procesos de enseñanza y de aprendizaje -en el aula, el currículo y el programa en general.Nancy H. Hornberger 96 2) Es una educación que educa -en el sentido de conducir y preparar a todos y cada uno de los alumnos, sobre la base de los conocimientos que traen al aula y hacia su participación como miembros íntegros e indispensables en la construcción de una sociedad justa y democrática, en los niveles local, nacional, y global.Además, la base de la educación en una sociedad multilingüe y plurinacional tiene que ser lo intercultural, el respeto mutuo y profundo entre los grupos étnicos y culturales, que sirve de fundamento para la construcción de una sociedad justa.En ese sentido, aumentamos un rasgo más de una educación multilingüe auténtica, que sería:3) Es intercultural -intracultural-, por tanto reconoce y valora el conocimiento y diálogo profundo entre diferentes vivencias y perspectivas culturales, dentro del aula, currículo y programa en general.Luis Enrique López (entrevista realizada el 26 junio de 2005) habla de la importancia de la parte intracultural de la interculturalidad: La interculturalidad, tal y cual la planteamos desde un punto de vista más teórico inicialmente, a mediados de los años de 1970, no es posible implementarla si primero no hay una fase previa de reafirmación, o lo que un líder indígena me dijo en Guatemala, discutiendo sobre el esencialismo, un esencialismo estratégico.(…) Antes de abrirse a la discusión respecto de la relación entre pueblos diversos, culturas diversas, identidades diversas, por la opresión colonial, hay primero una necesidad de reafirmarse como indígena antes de abrirse a la posibilidad de diálogo.Y eso lo dice claramente el líder indígena boliviano Froilán Condori.Él habla de
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